¿Qué es?
 

Es la corrección de las desviaciones del tabique, para mejorar la respiración nasal.
¿ Por qué hay que hacerla?
 Las desviaciones del tabique nasal pueden ser de crecimiento o postraumáticas y provocan la aparición de diversos síntomas directos e indirectos. Los síntomas directos están relacionados con la nariz, como insuficiencia nasal o propensión a sinusitis de repetición. Los síntomas indirectos aparecen por la desviación, pero afectan a otros órganos, como ronquidos, molestias o infecciones faríngeas de repetición, molestias o infecciones óticas entre otros

¿ Cómo se hace?


La cirugía se realiza a través de los agujeros de la nariz (narinas) y no afecta permanentemente a la forma de la nariz (no confundir con rinoplastia). El tabique está compuesto por cartílago en su parte más anterior y puede ser remodelado mediante cortes (a veces hay que quitar una pequeña cantidad sobrante); la parte posterior es de hueso y no puede ser remodelada tan fácilmente, por lo que hay que extraer la parte deformada, que luego puede ser convenientemente recolocada.
 La operación puede hacerse bajo anestesia local o anestesia general, suele durar entre 30 y 90 minutos; el ingreso suele ser de 12 a 24 horas y debe dejarse un taponamiento en la nariz de dos a cuatro días para inmovilizar el tabique operado y prevenir sangrados.
 Existen otras técnicas para mejorar la respiración nasal, pero no cambian la forma del tabique, ya que no actúan sobre él (p. Ej. Turbinoplastia por radiofrecuencia).

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¿ Cuando se hace?
 

En la mayoría de casos, la indicación es porque el paciente percibe una disminución en su calidad de vida por los síntomas derivados de su desviación septal y quiere mejorar.
En algunos casos, la indicación la hace el especialista, es decir, el paciente no percibe su desviación septal como una merma en su calidad de vida, pero la intensidad o gravedad de los síntomas indirectos que esta provoca, hace recomendable la intervención. Algunos ejemplos de estos casos serían la disfunción de la trompa de Eustaquio en buceadores o pilotos, ronquidos intensos, no tolerar un CPAP (máquina que se pone a los pacientes que tienen apneas severas), sinusitis de repetición o infecciones crónicas del oído, entre otros casos.

¿Qué complicaciones pueden aparecer?


Las incidencias en esta cirugía no son muy frecuentes; las infecciones son raras y el dolor postoperatorio tampoco es intenso (la queja más frecuente son las molestias de tener la nariz tapada); lo más habitual suele ser un sangrado, que puede producirse inmediatamente después de la intervención (de ahí que el paciente permanezca ingresado de 12 a 24 horas) o al retirar el taponamiento a los dos o tres días de la intervención. Casi siempre basta revisar el taponamiento para controlar el sangrado, pero en ocasiones debe realizarse una revisión en quirófano.
¿Qué precauciones debo tener tras la intervención?

Como hemos comentado, la complicación más frecuente es la hemorragia, por lo que las principales precauciones son para prevenirla. Durante los días que se lleva el taponamiento nasal, es común presentar estornudos; hay que evitar contenerlos ya que hacerlo puede provocar una hemorragia; también deben evitarse el ejercicio físico, calor intenso (saunas, duchas muy calientes) o tomar aspirinas.
 Una vez retirado el taponamiento, se debe evitar el sonarse la nariz durante una semana, ya que puede provocar un sangrado y la manipulación de la nariz puede mover el tabique (que aún no ha cicatrizado). Durante unas semanas, el proceso de cicatrización producirá costras nasales, que serán retiradas por el especialista; para limpiarse la nariz, lo más recomendable son los lavados nasales con agua marina o suero fisiológico.

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